Fue entonces cuando oyó la voz, limpia y fría como plata pura. Era, sin lugar a dudas, la voz de Madeleine, que le decía algo que le había dicho años atrás en cierta ocasión [...] «Sólo hay una salida de un callejón sin salida.» Por supuesto, pensó. Qué absurdamente obvio. Caminar en sentido contrario.
El propósito de una vida es acercarnos lo más que podamos a otras personas. [...] Una vida aislada es una vida malgastada.
"Pero no todo en la vida era un enigma, había dicho ella [...], había cosas que se abordaban de otra manera. Misterios, no enigmas. Cosas que amar, no que descifrar."